miércoles, 29 de junio de 2016

Dichos, porqués y promesas

Hoy es un día especial, una entrada especial. Hoy es tu cumpleaños, y hoy, más si cabe, esta entrada es para ti. ¿Qué decirte que ya no sepas? Aunque nunca me cansaré de repetírtelo.

Vamos a seguir soñando, me enseñaste a no creer en distancias cuando hay ganas. Y aquí las ponemos todas. ¿Sabes? Te quiero. Aunque estés lejos. Te estoy sintiendo aquí. Los valientes no se rinden. (Defreds)

FELIZ CUMPLEAÑOS PEQUEÑA!!






miércoles, 22 de junio de 2016

Última Primera Cita




Nos íbamos queriendo a fuego lento, entre mensajes y llamadas de 25 minutos, lo que dura el trayecto desde tu casa hasta tu trabajo.

25 minutos de trayecto.
Entre tu casa y tu trabajo.
"¿Quieres que te llame? Parrot, keep calm"
25 minutos escuchando tu voz, esa voz que no te gusta y que yo adoro escuchar.
25 minutos conociendo tu historia, poco a poco, por fascículos, como a ti te gusta, a fuego lento.
25 minutos escuchando y sonriendo.
25 minutos más lejos de mí, y yo más cerca de tu corazón.
25 minutos....
Eso es lo que tardé en enamorarme de ti.

Y a mí esa voz me hacía volar, ¡qué manera de hacerme soñar!

Me paso el día imaginando.
Y soñando.
Tal vez porque sea Piscis.
Tal vez porque siempre me he considerado un poco Peter Pan.
E imagino nuestro encuentro.
Y sueño con un abrazo, de esos largos y fuertes, que juntan tus dos mitades rotas.
Imagino tu mirada clavada en mi.
Soñando con ese cielo azul de tus ojos.
Imagino el tacto de tu piel.
Sueño con vamos juntos de la mano por la Plaza de la Peregrina.
Te imagino frente a frente, sintiendo tu respiración contra mi pecho.
Sueño con un beso.
El primero de muchos, pero el más especial.

Beso lento y dulce.

Que seduce y estremece.
Imagino y sueño.
Sueño e imagino.
Difícil volver a hacerlo, una vez más.
Fácil si es contigo, tú conmigo, juntos los dos.





Y llegó el momento.. ¡Qué nervios! Tan nervioso e impaciente, que estaba media hora antes de tiempo en el sitio acordado.
Abuelos con sus nietos, pequeños futbolistas volviendo locas a las señoras que pasaban por medio y medio de su "campo de fútbol", perros jugando con palos y cogiendo cualquier porquería del suelo (los perrines qué adorables son).


Te veo llegar, coges el móvil y me escribes: "¿Dónde estás?"


Contesto: "Delante tuya"


Día 7.. a las 7 y 37.. 7 pasos tuve que dar.. 7 centímetros los que te saco..


Los nervios de la primera cita... ¿Quién no los ha tenido?

"Bah, en quince minutos se me pasan", pensaba yo.
Sí, sí, pobre diablo. ¡¡Nervioso toda la tarde!!
Y aún hoy siento esos nerviosos dentro, las mariposas, más revoltosas que nunca, paralizan mi cuerpo y no me dejan articular palabra sin entre medias soltar algún "Ehhh... Mmmm..."



Me llevas a un sitio chulo, con increíbles dibujos colgados de la pared.
Tú un batido, yo un café, dulce y azucarado a más no poder. Y hablando y hablando, entre roces, caricias y gominolas, pasaba el tiempo.


"Voy a quitar las agujas del reloj", dije.

"Ya podías haberlas quitado cuando me viste", contestaste tú.


Aunque para dulzura la tuya, la que me mostraste con aquella niña pequeña tan linda.


Sonaba una canción de Justin Bieber, pero nosotros caso omiso, viendo en tu iPod tu genial gusto musical. Nirvana, Love of Lesbian, La Sonrisa de Julia...


Salimos y me coges de la mano. Llevo conmigo la sensación de que me puedo comer el mundo, como Julio César entrando en Roma. Paseando llegamos a un parque, lleno de palmeras y un trapecista que se pone nervioso con nuestra presencia, tanto que se acabó cayendo.




No fue en un Mercadona ni en un Carrefour en medio de champús y acondicionadores de pelo, fue en medio del parque, directo y patoso, nervioso y tembloroso.
Así fue nuestro primer beso.
Pero fue el beso más bonito, más dulce, más sincero y más inocente que jamás he dado (y que jamás me han dado).
Tal fue la felicidad que mordí tu labio inferior, dando celos a tu labio superior (Chispas!).


Tu mirada que me estremece, tu sonrisa que me enloquece, tus manos que acarician mi piel, tu cintura que rodeo con un brazo...


Llegó la hora de volver. Te doy algo mío, un regalo, un recuerdo. Después la despedida, la puta despedida, cómo las odio. Aunque te vuelva a ver en dos días, pero las odio. Eso sí, los reencuentros son maravillosos, mágicos, dignos de guión.



Después, camino a casa, rondo tu pensamiento y me dices que...

Te ha encantado estar conmigo, que supero expectativas, que la realidad superó a la ficción y que soy increíble.
Que me quieres.
Que te besé y rompí tus esquemas.
Que no quieres ni puedes estar sin mi...


Menuda llorera de camino a casa, lagrimones de felicidad absoluta.


WhatsApp me putea. Audios hasta las 3 de la mañana y mensajes hasta las 5. Dormirme con tu voz y una puta sonrisa que ni el mismísimo Joker.


"Siempre a tu lado..."
"Eres increíble..."
"Enamorado de como suenas..."
"Demasiado encantador..."
"Te siento aquí conmigo..."
"Y me encanta..."
"Te quiero R..."
"Yo también a ti..."


Que me haces volar con esas palabras, imaginando futuros contigo y gustarme todos ellos. Firmar con tinta y sangre mi destino.


¿Sabéis la sensación de estar tan cómodo con esa persona que eres tú mismo?

No finges, no intentas aparentar más.
Ser yo mismo, con mis virtudes y mis defectos, algo que jamás había conseguido nadie, algo que pensé que había perdido.
Sacas lo mejor de mi.
Si soy bueno, tú me haces mejor. Si salto, tú me haces volar. Si cacareo, tú me haces cantar.
Y lo mejor de todo, quererme tal cual soy.

Si te digo...
Que me muero por perderme en esos ojos...
Que necesito el roce de tu piel...
Que estoy enganchado a tus labios...
Que hago planes de futuro, y tú a mi lado...
Que nunca una voz me había estremecido como la tuya...
Que siempre fui rápido, inseguro y paranoico...
Que ahora viajo lento, confiado y sonriente...
Que lo quiero todo contigo...
Que no me importa la distancia, la edad, el "que dirán" o nuestros pasados...
Que soñaba contigo antes de encontrarte...
Que llenaba mi vida de canciones y poemas de amor sin destinataria...
Que apareciste tú y me las robaste...
Que lo que siento no es normal, una pizca de locura y otro tanto de pasión...
Que estoy... Mejor te lo digo despacito, al oído, mientras me abrazas...
Decirte que me estoy enamorando de ti a pleno pulmón suena mucho mejor...



CONTIGO... TODO... SIEMPRE...






domingo, 19 de junio de 2016

Miedos y penumbras. Sueños, deseos y cometas.


Acostumbrado a ir por la vida a 200 Km/h., dando bandazos, ir deprisa porque no quería darme cuenta de lo que pasa alrededor, a quererlo todo y ahora, el mismísimo Señor Impaciencia.



En el amor, ir todavía más rápido, pensando que era un carrera de 100 metros lisos, cuando es una maratón. Y no digo que ir deprisa en el amor vaya acabar mal, pero en mis casos anteriores, sí.
Unas veces me he estampado contra un muro y otras he cruzado la mediana y he dado varias vueltas de campana.

Miedo de querer volver a acelerar, miedo a poder volver a estamparme o dar vueltas de campana. Miedo a dar absolutamente todo, a vaciarme por dentro. Miedo a entregarse, a no poder derrumbar mis temores y albergar dudas. Dudas si mereces a esa persona y a su amor.

Pero una vez, un maestro dijo: "El amor no se merece, surge o no surge".

Y en este caso surgió.



Mi hermano K se enamoró perdidamente de una magnífica persona, mi cuñada G.
Y él, desde el minuto 1, lo quiso todo con ella. Recuerdo sus palabras como si fuera ayer:

"Que sí Coe, con esta chica me caso"
.

Bien, hoy, 2 años, 2 meses y 12 días más tarde, aquellas personas que no daban un duro por aquella relación, se tienen que tragar sus palabras, porque 802 días después de esa frase, viven felices, con su casa, sus trabajos, su futura boda y un angelito que es el niño más bonito del mundo.

Yo seguía intentando encontrar mi camino. Intentando encontrar mi lugar. Intentando encontrarme a mí mismo. Sintiendo que era el único en el mundo que lucha, que estaba frustrado o insatisfecho y que tiraba a duras penas.

Pero esas sensaciones eran mentira. Sólo tenía que resistir, encontrar el valor para enfrentarme a todo un día más, que algo o alguien me encontraría y todo se arreglaría.
Porque todos necesitamos ayuda a veces, alguien que nos ayude a escuchar la música del mundo, que nos recuerde que no siempre es así. Y ese alguien está ahí fuera y ese alguien os encontrará.

Ella estaba ahí fuera y me encontró. O tal vez la encontré yo a ella.

Fue como ver un cometa y que mi vida cobrara un entendimiento, aportando dirección, belleza y sentido. Y deseando cada día volver a ver ese cometa que complete mi mundo, que su amor y su arte volvieran a despertar mi corazón.



Dulce niña cometa.


Al ver ese cometa pedí un deseo y lo guardé en mi corazón. Y desde un primer momento confié en que se haría realidad, porque nunca sabes donde llegará el próximo milagro, la próxima sonrisa, el próximo deseo cumplido.
Pero sabía que estaba a la vuelta de la esquina, y abrí mi corazón y mi mente ante esa posibilidad, ante esa certeza, porque el mundo está lleno de magia, sólo hay que creer en ella.

Pide tu deseo.

¿Lo has hecho?

Ahora cree en él, con todo tu corazón.

"Para todas esas almas que se han olvidado de creer en la inmensidad del amor"


lunes, 13 de junio de 2016

Comienzo Musical


¿Alguna vez vuestra autoestima ha estado por los suelos, de tal manera que os sentíais inferior al resto del mundo?

Esa baja autoestima, ese sentirse como una mierda, como un cero a la izquierda, vino provocada por una caída, una de tantas que se tienen en la vida. Unas veces la piedra es pequeña, otras, en cambio, es un gran pedrusco.


La caída fue dolorosa, pero al final fue de menos altura de la que en un principio llegué a imaginar, algo dentro de mí ya se estaba preparando para ese tropiezo.
Había caído, pero logré levantarme. Eso me enseñaron desde bien pequeño, aunque la caída fuese terrible.


Un sabio que marcó mi vida y al que echo de menos, que me enseñó a ir con la cabeza erguida y jamás dejarme pisotear, me dijo: "Cáete y vuélvete a levantar."

Aún así en el momento de levantarte, la idea de volver a empezar, me aterraba. Desconfianza y miedo.

Pánico...

¿Para qué volver a sentir si has sufrido? Te pones barreras, fechas y excusas. Vas con tu coraza caminando por la calle, impasible. ¡Ay, pobre tonto! Ahí me dí cuenta que tú no eliges ni el momento, ni el lugar, ni la persona. Todo te elije a ti.

El tiempo y el destino te quitan la razón, apareció ella y atacó mi corazón. Porque si, las mejores personas llegan sin buscarlas.


El tipo duro de la coraza cual tortuga con su caparazón, había empezando a desnudar su alma, sin percatarse, sin miedo. Era feliz después de muchísimo tiempo, tanto que ya no recordaba esa sensación. Pero cuando algo te hace feliz y a la vez te da un poco de miedo, es exactamente lo que necesitas.

"El mundo es para los valientes. Valientes los que se entregan completos, aunque eso signifique regresar en partes", me dijeron una vez.


"Bonitos ojos, pero más linda es tu mirada."



Qué manera de empezar, menuda frase de genialidad había tenido. Los nervios ya empezaban a hacer de las suyas, sin saber que en un futuro iban a tomar por completo el control de mi persona.

Mientras yo era todo elocuencia y galantería (véase la ironía), ella estaba viajando hacia una comunidad foral, cantando "Sabor a Caramelo".

Quiero, quiero, quiero, quiero, quiero, quiero 
Que me regale su cintura 
Amarrarla en mi barca y navegar 
Y que nos lleven los vientos 
Donde nos quieran llevar. 

Sabor a caramelo 
Te adoro, te anhelo 
Sentir la pasión 
Te derrites con tu olor 
Sabor a café es el sabor de tu piel 
Tus labios canela y tus besos la miel. 



Imagina el soplo de aire fresco que fuiste (y eres) que te canté.
¿¡Yo cantando!? 
Nunca le había cantado a nadie, y menos "La de los labios rojos".


Porque a mi me vas tú 
Cuando me miras a los ojos 
A mi me vas tú cuando me dices 
Ven y yo me quedo roto 
Me vas tú cuando hacemos planes 
y me siento caprichoso 
Me vas tú la de los labios rojos.

Siendo profesora de música no podíamos empezar de otra manera, ambos usando canciones para llegar el uno al otro, aún a pesar de los casi 800 kilómetros que nos separaban en ese momento.



Melodiosa sinfonía...

Sentimientos en clave de sol...

Aunque yo carezca de oído musical...




"Me cansé, ya no voy a esconderlo, antes de ti yo no había sentido esto..." -Diego Ojeda 

lunes, 6 de junio de 2016

Renaciendo Cual Ave Fénix


¡Bienvenidos a mi blog!

Siempre es algo que me dio miedo o reparo, enseñar lo que escribo y lo que dibujo. Algo que tenía muy escondido y que mucha gente de mi alrededor no sabía esa faceta "artística" mía.

Y todo comenzó escribiendo en el blog "Sergio tiene algo que decir" de mi gran amigo (hermano) Sergio Fajardo .
Lo que me tomé como una "prueba" acabó siendo una de las entradas más leídas de su blog. Y gracias a los comentarios de la gente que ha leído este escrito, me he animado a que vosotros, los lectores, vean mis dibujos y escritos, eso que llevo tan guardando dentro de mí y que he decidido sacar.
Y como no podía ser de otra manera, el primero que vio la luz públicamente, tendrá el "honor" de inaugurar este blog, este pequeño rincón de mi.

¡Espero que os guste!

GRACIAS!

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¿Alguna vez os han roto el corazón en mil pedazos?

Te culpas de ello, atizas tus entrañas con pensamientos fecales (de mierda para que me entiendan) y buscas el porqué de esa situación, de ese dolor. Qué has hecho mal para que te rompan así por dentro, sin saber que tú no eres el culpable, ya que lo has dado todo desde el minuto uno. Pero esa otra persona decide seguir por otro camino, otro camino en el cual tú no estás invitado, y te hundes, te sumes en un lodazal de lloros, depresión, comida basura precocinada, litros de alcohol y tabaco.
Pero un buen día, toda pesadilla llega a su fin. Te levantas de la cama y dices: "Ya basta de lamentos, voy a comerme el mundo". ¿Los motivos? Aparte de esos amigos, que por mucho que los dejaras de lado (como suele pasar cuando comienzas una relación, mal hecho por otra parte), están ahí para levantarte y decirte que salgas de ese pozo, que hay más caminos, y al final de uno de esos encontrarás esa felicidad que anhelas y que, posiblemente, merezcas.
Y como todo lo acojonante que pasa en esta vida, llega de repente, sin saberlo ni pensarlo.


Desviándonos un poco del tema principal pero no de la esencia, recuerdo el día que conocí a este genio que hoy me deja pertenecer a su maravilloso y personal blog.
Nos conocimos a través de una "difunta" web deportiva, recuerdo salir corriendo hacia casa para simplemente explicarle cómo funcionaba todo, algo que yo veía lógico siendo él un novato y yo un (casi) veterano, pero eso le caló hondo, y lo sé porque me lo suele recordar. Desde ese día inseparables, y aún teniendo ideologías totalmente opuestas en algún que otro tema, se hace querer de tal manera que rompió mis principios y empezó una amistad fuerte como un diamante, aún a pesar de la distancia que existe entre La Mancha y Galicia.
Casi 8 meses de secretos, apoyo incondicional, admiración mutua y risas, porque todo aquel que conozca a este susodicho, su inteligente imaginación y su rápida prosa hace que te duela la cara de reír.
Volvamos a lo que venía.
Una vez que sales de ese lodazal, de ese pozo en el que tú mismo te has metido (no busques culpables, nadie te empujó a esa oscuridad), y sales porque ahí están tus amigos y amigas (sí, esos mismos que dejaste de lado, pero ahí te das cuenta cuando son amigos de verdad, el autor de este blog uno de ellos), pues ves la vida de otro color, más bien, la ves de todos los colores porque antes eras un cenizo y veías la vida gris y taciturna. Una vez estés feliz por lo que tienes y con lo que tienes, la vida te da un motivo más para sonreír, te vuelve a hacer creer, te vuelve a dar alas y soñar.
En el lugar más insospechado y el día menos esperado, de repente, te cruzas con alguien. Vuestras miradas chocan como si sus ojos fueran asteroides, y aparece una sonrisa. Y sí, queridos lectores, eso es amor a primera vista... O mejor dicho, amor a primera risa.
Y sonrío cada vez que lo recuerdo, y me muerdo la mano para ver si fue soñado. Y vuelves a la adolescencia, cantas canciones ñoñas, dibujas parejas besándose, lees poesía, y ese jardín de mariposas que creías olvidado, renace y sientes sus revoloteos, hasta tal punto de que te salgan por la boca.

Para que entendáis esa sensación, ¿alguna vez habéis mirado al manto nocturno y os habéis fijado que, aunque rodeada de otras bonitas y luminosas estrellas, hay una que brilla con especial intensidad que parece que os mira? Pues esa es la sensación que se tiene cuando ves a esa persona, que sin saberlo ni quererlo, tira de una patada la puerta de tus miedos.
La ilusión lleva al miedo de la mano, el jodido y puto miedo.
Porque sí, somos humanos y el miedo está dentro de nosotros. El miedo a volver a repetir pesadillas, a volver a cagarla, a volver a pasarlo mal. Y por ese mismo miedo dejamos de intentar cosas, ya sean experiencias o relaciones, pero es ese puto miedo lo que nos petrifica.
Pero este mundo lleno de cobardía y tiranía, es para los valientes. Los que lo intentan una y otra vez, los que no desfallecen aún habiendo probado el amargo sabor de la soledad y la derrota. Cáete siete veces, levántate ocho.
Ya no sólo me refiero al aspecto amoroso, sino que tus metas, tus sueños, tus anhelos, por mucho que hayas caído, perdido y mordido el polvo, no desfallezcas, sigue luchando. Cuanto más lejano sea tu sueño, más lejos te llevará.


En este caso, se cruzaron el camino de dos valientes. Uno, porque aún a pesar de haber probado el fétido veneno tal cual cicuta, siguió el dictamen de su corazón. Otra, porque no juzgó la apariencia de alguien que se esconde tras una coraza y quiso ir más allá, descubrir sus sueños, sus miedos.
Y más mérito tiene ya que decidió abrazar un corazón roto y pegar todos sus trozos, y ahí nunca sabes si ese corazón, roto y desecho, tiene fuerzas de volver a amar o simplemente serás el placebo, la droga que mitigue ese dolor.
Llena tus días de risas y sonrisas, de besos y abrazos, de caricias y gestos. Que lame tu tristeza, que cura tu alma tiroteada, que llena tu almohada de buenas noches y mejores sueños, que da sentido a todas esas canciones de grandes cantautores.
"Ganas, si es contigo hasta de huir... Y perdernos hasta que la gente nos eche de menos, desnudarnos con el alma en modo vuelo, declararnos enemigos del invierno y esperarte en cada beso como si fuera el primero..." (Diego Ojeda)

Hacedme caso, ya sea un amor a primera vista o no, id lentos y con calma. Las cosas con prisa y rapidez, aunque pueden tener un bonito principio, tienen un rápido precipicio.
Como las mejores barbacoas, el mejor café y la canción de Rosana... Siempre a fuego lento.





"Seremos todo lo que quisimos ser, y tú serás, y yo seré..." -Jorge Jiménez