martes, 26 de julio de 2016

Historia de un deseo


Deseo... Cataratas de deseo...



Deseo irracional de abrazarte. de morderte la sonrisa, de besarte, de perderme en tu mirada, de erizar tu piel tumbados en la playa mientras el Sol se esconde tras las Islas Cíes.

-Bésame- susurré.

Y me besaste. Suave. Rápido. Fuerte. Mordiendo. Con rabia. Con ganas.


Nuestros cuerpos empezaban a estrecharse tras un abrazo de esos que juntan corazones. Temblábamos, nuestros suspiros se entrelazaban, pulsaciones aceleradas.
Yo no podía abrazarla más fuerte, ella no dejaba de jugar con mi pelo.



Tras un roce breve, fugitivo, como el ala de una mariposa que hizo arder el aire entre tu cuerpo y el mío, la ropa empezaba a sobrar. Hacía más calor en esa habitación que en el Valle de la Muerte. Mientras me desnudabas, me cacheabas el alma. Arrancarte el tanga a mordiscos. Yo, que no me callo ni debajo del agua, me quedé sin palabras al desnudarte por primera vez.




Nuestros torsos desnudos pedían rozarse a gritos. Notaba tus pezones erizados, mis músculos agarrotados. Y fuimos hoguera, y fuimos llama, e incendiamos aquella habitación de color naranja. Y tú pedías agua, y yo echaba gasolina. Éramos fiebre, éramos lava.

Mis dedos humedecían tu ardiente sexo. Gemir. Morder. Sentir. Gritar. Poesía en constante movimiento. Nos faltaba el aliento y yo que me quedaba a dormir en tu ombligo, un ratito o la vida entera.
Recorrer cada centímetro de tu cuerpo con mi boca. Invadirlo, apresarlo, conquistarlo. Unir nuestros cuerpos en uno. Fervor, belleza y ardor. Avanzo por tu valle de laderas y promontorios, y en el momento exacto del gemido, asalto y ocupo tu cálido refugio.





Follar mientras la ciudad duerme. -¡Que se jodan los vecinos!- me dijiste. Hartos quedaron de nuestros gemidos y nosotros nos reíamos empapados en sudor. Tierna pasión desenfrenada. Te quité los miedos a base de polvos. Música entre las sábanas y sonaba una canción que decía: 

"Y luego estás tú, mojándolo todo de calma, tatuando tu risa en mi espalda, bailándome lento y sin luz..."



El señor Ojeda traducía el idioma del somier y los versos de nuestros gestos. Sonrisas orgásmicas. Rendidos y exhaustos hasta que una mano furtiva y traviesa le da voz a la piel enmudecida, hermosa realidad que devoro insaciable.




Besaba tu frente y tu te sentías protegida mientras inspiraba el aroma de tu cabello.
-Felicidad es tenerte- me dijiste con la boca pequeña pero con el corazón grande.
Que sabes que yo cuando quiero lo hago de verdad, que pongo toda la carne en el asador, aún así me queme, pero a mí no me vale el carbón. Yo no soy brasas, soy napalm. 
Me quedé dormido con la sonrisa puesta, y al amanecer, mi cabeza entre tus piernas.




Causamos una revolución en tu colchón, y cuando me fui, allí estaban tu cuerpo desnudo y mi futuro.


Ardió el colchón donde tú y yo mojamos nuestros flacos huesos secos tiritando y un amor tan prieto y dulce...

miércoles, 13 de julio de 2016

Mágica Inspiración



Después de 27 días, 19 horas y 25 minutos, por fin se acabó la espera y pude ver su dulce rostro.

Tal era el ansia de besarla que no controlaba mi cuerpo ni mis actos, y planté mis labios en su moflete izquierdo, haciéndola temblar cual maraca en el Carnaval de Río.

Casi dos horas te tuve para mi después de casi un mes sin tenerte, y realmente, fue como tomar una calada de aire puro, fue como inyectarse adrenalina en el centro del corazón, fue como cuando Mario come una seta verde (1UP).

Y sí, por fin pude darte tus regalos de cumpleaños, aunque sé que el regalo adelantado de cumpleaños he sido yo.

Y cierto es que fardo de ti. Voy a tu lado y saco pecho. Sonrisa de oreja a oreja. La sensación de ser el hombre más dichoso sobre la faz de la tierra. Estoy orgulloso de que mi mundo lo ilumines tú, tú que irradias luz a cada paso que das.

¿Alguna vez os ha pasado que os ha entrado tal espíritu que tenéis la sensación de que podéis comeros el mundo?

Pues así me siento desde que ella llegó a mi vida, y esa sensación se multiplica cuando la tengo a mi lado.


Hubo un momento de pura magia.

Entrar en una copìstería, y como si en ella entraran una pareja de dioses en el Olimpo, sonó la música. No fueron trompetas celestiales, pero sí un grupo celestial. Y mientras nosotros nos buscábamos en cada caricia y en cada mirada, Nirvana sonaba por los altavoces de aquella copistería. "Come As You Are" fue la melodía elegida.

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Y no sería tan curioso y tan mágico, si éste grupo no fuese nuestro grupo favorito, pero lo es, y de ahí el momento mágico.

Me inspiras, siempre, pero fue verte y mil escritos rondaban mi cabeza. De hecho, la poca batería que me quedaba en el móvil, la utilicé para llenar mi bloc de notas.

Tal vez mi suerte está cambiando, aunque siempre digo que suerte no es tenerla, sino tenerte.

Y la tuya también.

Ambos hemos querido a gente equivocada, y ahora hemos encontrado la horma de nuestro zapato, nuestra otra mitad, nuestro complemento.

Yo me siento querido como nunca lo había sentido. Nervioso cada vez que te veo. Capaz de hacer cualquier cosa, desde dibujar y escribir, hasta cantar y componer. Sacas lo mejor de mí, incluso lo que ni siquiera yo sabía que podría hacer.

Y tú te sientes tratada como una reina, cosa que nunca hicieron. Querida, idolatrada, amada y cuidada como la que más. Que te doy dosis de vida cada vez que me ves.

¿Sabes lo que te digo desde aquí mi guerrera?

Fardemos juntos, el uno del otro.



"Parece poco, pero lo más bonito que te puedo decir es que estoy muy orgulloso de ti."

miércoles, 6 de julio de 2016

Distancia

La distancia... 

La jodida DISTANCIA...

¿Quién no ha sufrido la puta distancia?


No sólo hablo de amor, ese sentimiento tan espléndido que nos rodea en una aura de sonrisas y saca lo mejor de nosotros.
Hablo de esas amistades que tienes lejos, que no pueden estar contigo en ese momento en el que quieres un abrazo suyo.
Hablo de vivir fuera de tu país porque así nos empujan los mamones que dirigen el cotarro porque prefieren gastar dinero en sus dietas y viajes en primera clase, que invertir en Educación o Sanidad.
Hablo de no poder ver a tus padres y hermanos más allá de una ventana en el móvil o en el ordenador.


Personas esenciales en la distancia equivocada.

Pero, ¿y qué es la distancia? La distancia no hace más que estrechar lazos, porque la distancia es poco si esa persona (o esas personas) para ti lo es (o lo son) todo. Aunque pienses que lo peor de la distancia es si te extrañan o si se olvidan de ti.


Pero sí, la distancia es una jodida mierda, escribiendo mal y pronto. Ese sentimiento que te paraliza en el momento de la despedida, dependiendo del futuro reencuentro, ya sean unos días, unas semanas, varios meses o incluso años. En ocasiones, no sabemos cuando volveremos a despedirnos.

Las despedidas nunca suceden como tu cabeza las imagina. Siempre te queda algo por decir, algo que hacer, pero es tan doloroso ese momento que te quedas petrificado.
Y da igual el lugar. Un parking, una estación de tren o metro, o en el aeropuerto.
Andenes separados por la felicidad y la tristeza, llegadas a la terminal que emocionan al más frío, partidas que rompen al más duro.

Subirse a ese maldito tren, a ese maldito avión, a ese maldito coche... Que no puedes hacer otra cosa más que mirar por la ventana, como te vas alejando de tus seres queridos y tus lágrimas empañan el paisaje.
Y después llegan los mensajes, las llamadas, las visitas al Skype... parece que nada te complace cuando hace apenas unos instantes, estaban hace un momento contigo, a tu lado.

He vivido la distancia en cualquier grado. La distancia familiar, la distancia de la amistad, la distancia amorosa, e incluso la distancia personal, ya que hay momentos en los que te ves en el espejo y queda muy lejano aquella persona que te miraba en tu reflejo y te hacía sonreír.

La distancia es una putada. Pero siempre tenemos la sartén por el mango para hacer esa distancia más llevadera, menos dolorosa.
Y suerte tienen aquellos que la distancia no son ni 50 kilómetros, porque los hay que sufren día a día la distancia a millares.
Y es raro, pero cuanta más distancia hay más nos involucramos, tal vez nos esforcemos más por saber que esa persona (o esas personas) están todavía más lejos y que la situación es complicada para verse dentro de unos días o unas semanas.




Olvidemos ese mal de la distancia y pensemos en el REENCUENTRO.
Momento más bonito, más tierno y más sincero hay en cada reencuentro. Mientras más larga es la espera, más dulces son los besos y abrazos.
Me emociono solo de pensar en los reencuentros.
Tu familia esperando al otro lado de la terminal del aeropuerto,
Ese/a amigo/a que llega al andén de la estación.
La persona que te hace feliz e irradias felicidad a la salida de un parking.

Esos abrazos que destrozan el mal que te causa la distancia, esos besos tan dulces y sinceros que olvidas las lágrimas de tu última despedida, esos "como te he echado de menos" que hacen a uno sentirse la persona más valorada sobre la faz de la tierra.






No recuerdo si he llorado más en las despedidas o en los reencuentros, pero es una lágrima diferente. Una es amarga, llena de rabia, llena de dolor... La otra es dulce, repleta de felicidad y ganas.

Pero sigo creyendo que la distancia no la ponen una ciudad y otra, un andén y su tren, un aeropuerto y su avión, sino nosotros mismos. Porque es tan fácil y sencillo hacer feliz a esa persona con una simple llamada para que sienta tu voz ahí cerca o un simple mensaje con un "te extraño".
Y todos hemos cometido ese error por no querer molestar, pensar que es la otra persona que tiene que ser la primera en llamar o mandar un mensaje.
En las relaciones, ya sea de amistad, familiar o de amor, el egoísmo y la desconfianza no tienen cabida. Y en la distancia, lamentablemente, éstos se hacen más fuertes. Por eso hay que luchar y darlo todo, absolutamente TODO.

Y venero y admiro, a esa gente que lo da absolutamente todo, ya sea por su familia, sus amistades o por la persona que camina a su lado. Aunque lleven la ostia y regresen hechos pedazos, siguen intentándolo, siguen dándolo todo, porque no creen en otra forma de querer, en otra forma de estar ahí, sino lo es con todo su ser.
Y personalmente, yo soy incapaz de dar una de cal y otra de arena, siempre lo daré todo, haga lo haga, aunque no siempre he sido fiel a mi pensamiento.
Pero soy así, no soy capaz de dar el 50% de mi. Lo doy todo, y cada día me quiero superar, aunque las cosas no salgan como uno quiera. Al final obtendré mi recompensa.



Para todos aquellos que sufren la distancia os receto confianza, sinceridad y sobretodo, muchísima comunicación. Creedme, 5 minutos al teléfono borran de un plumazo tu lánguido rostro que has llevado puesto cual careta durante 23 horas y 55 minutos.






"Más vale intentar algo que te emociona, que arrepentirse de por vida de no haberlo intentado"

viernes, 1 de julio de 2016

Gracias...

Hay gente que marca tu vida. Unos llegan y se van, y aún así dejan un grato recuerdo. Otros en cambio, llegan para quedarse, aún pasando mucho tiempo entre cerveza y café, aún sin ni siquiera poder compartir más allá de momentos en Skype.


Y es tal vez por esas personas, que echando la mirada atrás, agradeces a la vida que, a pesar de haberte quitado, te lo ha devuelto en forma de alegría, amistad, risas y buen rollo. Y con creces.

Amor hacia tus verdaderos amigos, esos que han estado ahí en los buenos, y sobre todo malos momentos. Y haciendo memoria hacia esas personas que han marcado mi vida, recuerdo a "mi vecina", una niña de 10 años que venía a buscarme a mi portal con su perrito, para pasearlo juntos por el parque que se encontraba debajo de nuestras casas.
Hoy, 20 años más tarde y con 8.900 kilómetros de distancia, sigue teniendo una fortaleza en mi corazón.
También recuerdo a Oly, y que 20 años más tarde sigue también estando ahí. Ha vivido fuera, ha probado la cara amarga del amor, pero hoy acompañando sus pasos, hay un pequeño angelito, que con una pelota y un McMenú me descubrió que es tan linda como lo es su madre.
De esos años de la infancia, me quedo con dos chiquilicuatres, un fruto tropical y un cacahuete de color, demostrándome que por mucho que pase el tiempo siempre hay un momento para contarnos nuestras vidas entre cerveza y cerveza.

Del instituto, mucha gente me marcó, pero me quedo con la gente que está hoy.
La niña que siempre sonríe, que por mucho que nos distanciáramos, siempre ha estado ahí, regalándome momentos y momentos, a la que siempre le agradeceré tanto. Que sus palabras y abrazos me han devuelto años de felicidad. Y verla feliz, no tiene precio. Es de esas personas que se merecen todo lo bueno y que tenerla en tu vida llena tus días de luz y color. Recuperar lo que nunca debí haber permitido perder, pero gracias a esa metedura de pata, la valoro todavía más. 
Y la chica de la Luna Roja, alguien que admiro por su fortaleza e independencia, por su cabeza y corazón, que a pesar de haber sido golpeada siguió en el ring de la vida dando lo mejor de ella misma. Y que siempre tiene un momento, una llamada, para compartir pensamientos y risas, ya sea al otro lado del inalámbrico, en su terraza o en algún local del Casco Vello.
Y con ellas su pandilla, su gran pandilla, que hoy en día me regalan alguna que otra noche de cerveceo, risas y fiesta: la señorita Truja que siempre recordaré hacer pellas con ella en el Castro y que 12 años más tarde sigue siendo la misma loquita, el niño grande de enorme corazón que no para quieto por su alma viajera, la niña madrileña "Agnes", que tiene una copia en Londres y que siempre tiene un hueco para una cervecita bien fresquita o un día de playa.
Mención especial a la pequeña "Tagore", que tras más de 12 años sin verla, un abrazo suyo junto varias de mis piezas.



Después, ya con la mayoría de edad en los hombros, llegaron a mi vida unas gemelitas que hicieron de mi última época estudiantil días de fiesta, risas, borracheras y conciertos, y ellas fueron las que me dieron el primer empujón hacia un nuevo camino para reencontrarme conmigo mismo. Eternamente agradecido a ellas dos.
Y junto a ellas una panda de buenos amigos, que hoy en día siguen reuniéndose en la zona del Val Miñor. Bellísimas personas he conocido gracias a ellas, pero me quedo con una numantina futbolera que le gustan tanto el fútbol y los versos como a mí.

Hablando del Val Miñor, allí hay otra chiquilla que me ayudó y me integró en su grupo cuando más perdido estaba, que nunca podré agradecerle tanto en tan poco tiempo, y de ese grupo me quedo con una "niña bolboreta" que tiene un corazón enorme y encandila a quien pase por su lado.

De un tiempo del que solo quiero recordar buenos momentos, me quedo con un señor, un tocayo que disfruta de la vida y de su familia en su "burra azul", al que siempre le desearé lo mejor por ser tan grande.

Y una "Sita", que me demostró que por muy ocupada que esté y muy lejos que le lleve la vida, siempre tiene un momento para un café, una cerveza o simplemente un mensaje/audio en el que derrocha cariño llamándome "Gitanillo mío".
Y a ella le acompañan dos bellos peludos: "Jazz Solo" y "Bamywacca", a los cuales adoro, y siendo sincero me inclino más por el segundo (siempre ha sido así). Ambos son la pareja perfecta de dos bichiños que echo de menos, pero sé que están mimadas y bien cuidadas, que no les faltará nunca de nada.



El deporte.
Qué buenos momentos (y amargos) me ha dado el deporte, sobre todo la gente que conocí a lo ancho y largo de veintitantos años de sangre, sudor y lágrimas.
Y hoy en día, tengo la suerte de poder decir que esa gente que pasó conmigo por el vestuario y me marcó de por vida.
Mi hermano K, que hoy en día junto con su amada G y su bello ángel hacen de mi vida un mundo mejor. Siempre me quedaré falto de palabras ante esa familia que me acogió como uno más. Son de esas personas que siempre están ahí dispuestas a todo por la gente a la que quieren.


QQ, al que siempre he considerado como un amigo y entrenador (hoy en día sigo llamándole "míster"), que hace más de 10 años que lo conozco y siempre ha sido un placer jugar con él y aprender de él.

Hablando de cracks, amigos y gente que lo da todo.
Mi querido J-Bicho, creo que no conozco persona con más bondad y un corazón tan grande que no lo podía albergar él solo, pero una chiquilla apareció en su vida hace unos años y no sabéis la puta felicidad que me da saber que él encontró la horma de su zapato, nadie más que él merecía ese rayo de luz.

Y como no el trío pirata JLS, compañeros de fútbol, cenas, fiestas y torneos 24 horas estando bastante... perjudicados.

Siguiendo con el fútbol, una de mis pasiones, llegué a una web donde conocí a 10 hermanos: mi tocayo que es un portero como la copa de un pino, mi pequeño padawan maño, un merengue malacitano con más arte que Banderas, un vallecano de nacimiento pero che de corazón, un hater muy "maestre", un pequeño extremo balear más fiestas que Chimo Bayo, mi carnal mexicano, un "Magic Mamba" con corazón de color púrpura y oro, y sobre todo, si tengo que destacar a alguien, son los dos últimos, porque con ambos congenié desde un principio, y siempre me ayudaron, me cuidaron, me mimaron y supieron estar ahí en la distancia, un increíble cantautor que llegará al cielo de Leganés y el tío más dicharachero y buena persona de toda la Mancha desde Sancho Panza.

Después hay personas que llegan en el minuto de descuento y se hacen grandes, o gente que marcó tu vida, desapareció por cuestiones de diferente índole, pero que regresan para hacerte saber que están ahí y que también han pensado en ti. Y los que vendrán, y los que están por venir, y los que están llegando. Sois innumerables, pero vosotros también sabéis quienes sois.


No me olvido de mi familia, sin ella estaría perdido y no sería nada. El pilar de mi vida, lo que me sustenta día a día, la que me aguanta y me quiere de verdad.
Mis primos (el de Zumosol que siempre me ha defendido y cuidado, la tímida Chinita, las guerreras del basket Nowitzki y Pippen, y la princesita de mis ojos).
Mi mejor regalo, mi dulce hermana, que me ha apoyado y cuidado cuando más perdido y solo estaba.



Mi madre a la que le debo todo cuánto fui, soy y seré. 
Mi querida abuela, mi segunda mamá, que ojalá fueras eterna.
Mi padre y mi abuelo, los cuales echo de menos, que me cuidan desde ahí arriba.
Y como no a mis tíos pequeños.
Ella
 porque siempre fue como una hermana mayor, que me mimaba y a la playa me llevaba, a sabiendas de tener que aturar a un renacuajo con sus palitas y sus cubitos.
Él porque es mi alma gemela, mi ídolo, la persona a la que siempre quise parecerme, y que si llego a ser la mitad de buena persona, buen hijo, buen hermano y buen padre, ya habré triunfado en esta vida.



Y no me olvido de ti R, eso es imposible. Porque tú acabaste de alumbrar mi vida, me quieres como nadie me ha sabido querer y eres la causante de mi felicidad y de la sonrisa de la gente que me rodea, porque gracias a ti yo sonrío, gracias a ti soy yo mismo (más que nunca) y gracias a ti hoy vuelo por llenarme de confianza, sueños y esperanza.

Hoy tenía que ir por vosotros, por los que siempre habéis estado ahí. Siempre me faltarán palabras y detalles para agradeceros tanto. Aquí, una diminuta muestra de lo importantes que sois, de lo que os quiero y de cómo habéis hecho mella en la vida de alguien.
Y a los que habéis fallado (yo también he tenido culpa), los que habéis estado en mi vida por un ratito... Gracias también, porque gracias a vosotros he sabido valorar lo que tenía a mi alrededor.

Simplemente, GRACIAS.


"Con el paso del tiempo siempre queda menos gente. Pero sonríes al darte cuenta de que a los que se han quedado, los quieres todavía más."
-Defreds-