jueves, 20 de octubre de 2016

Merezco un Acto de Coraje



Merezco un amor que me quiera a tiempo completo y que, completamente, me complemente. Que en momentos de desencuentro sea más grande el amor que el enfado, y que crea que el mayor gesto de perdón sea una reconciliación entre mis brazos. Merezco una persona que me acepte en todos mis tiempos verbales: pasado aceptado, presente perfecto y futuro incondicional. Y que me bese la espalda para curar cada marca que otras personas fueron dejando como si de un mapa de cicatrices se tratara. Que sea generosa y me bese cada herida. Siempre con un beso de regalo para que cicatrice mejor.


Merezco a alguien que no venga a salvarme, sino que venga a perderse conmigo. A hundirse tanto como lo estoy yo. He intentado salvar vidas muchas veces y siempre termino ahogándome en la tormenta que yo mismo desato. Alguien que venga a hacerme nuevas cicatrices, porque las que tengo me están aburriendo, porque las personas que me las hicieron ya no causan el mismo efecto.




Merezco a alguien que, por muy lejos que me encuentre, tenga ese miedo de que me vaya y que al llegar no me encuentre, porque tengo esa necesidad de querer que alguien tenga miedo de perderme por una vez en su vida. Pues sí. Desgraciadamente tengo ese gran defecto: temo a perder, incluso lo que no tengo.
Merezco un amor que cuando la mire a los ojos comprenda que a su lado soy capaz de todo. Que sienta que mis defectos son hasta bonitos cuando ella los acaricia con su comprensión. Y que se forme un puzzle perfecto cuando jugamos con nuestras imperfecciones, las ponemos encima de la mesa junto con el corazón y disfrutamos de barra libre de aceptación.
Merezco a alguien que haga que sea tres personas: yo mismo, mi mejor versión y las ganas de ser mejor aún a su lado. Una persona que me haga feliz, libre y auténtico. Una compañera en todo momento, mano a mano, codo con codo y corazón con corazón. Siempre, con sentido del amor y del humor en cada latido.



Merezco un amor que sea punto de inflexión en mi vida. Que cuando tropiece sea punto de apoyo, cuando me duela la vida sea punto de sutura, y cuando lo vea todo negro sea punto cardinal señalando al norte en mi cielo. Merezco un amor que, cuando lo necesite, también me ponga los puntos sobre las íes y que, al final del día, verla sonreír sea mi mayor punto débil. Merezco un amor que no tenga punto de comparación: que arrase con parte del pasado y me regale primeras veces como punto de partida cada día.


Merezco a alguien que al contarle quién soy, no se vaya. En la mayoría del tiempo escondo mi verdadero yo, porque sucede que cuando les enseño esas cicatrices, que no necesariamente se cubren con ropa, se van alejando poco a poco, hasta salir completamente de mi vida.




Merezco a alguien que en vez de alejarse, se acerque un poquito más al saber mi verdadera identidad. Que sea capaz de amar con cada parte rota. No necesito que alguien venga a curarme las heridas, que de eso me encargo yo (aunque me cuesta muchas noches de insomnio), sino que me acepte tal cual soy y que disfrute mientras dura su estancia en el peor desastre. Porque los desastres son preciosos cuando estás con la persona correcta.
Merezco una persona que cuide, respete y valore: a sí misma, a mi y a nuestro vínculo. A ratos en ese orden; en otros, a la inversa. Merezco un amor que sea amiga con la que poder reír, soñar, jugar, viajar y hacer tangible lo sencillo. Una persona con la que llorar de emoción, de alegría y de tristeza. Que abrace mis miedos, de alas a mis sueños y celebre cada paso hacia adelante o hacia atrás para coger impulso. Un amor cómplice: dentro y fuera de casa, a medio centímetro de mi boca y a kilómetros de distancia, y con idioma propio de miradas y gestos únicos. Una persona con la que querer y poder hablar de todo, con palabras y en silencio, disfrutando de cada conversación en la que me acaricie con su voz o con el lenguaje particular de sus manos.


"Tal vez no sepa dónde ir, pero si pudiera una mañana abrir los ojos y ver los tuyos, sabría dónde quedarme."

Merezco un amor que, libremente, elija mi compañía donde sentirse libre, y mi abrazo como el lugar más bonito donde poder ser, estar y vivir.
Merezco una persona que tenga las cosas claras, que me tenga claro y que me quiera desde todas mis posturas, sin postureos. Con el corazón, sin corazas. Que crea que soy excepcional y la excepción a sus ojos, regalándome una vida plena, no plana. Sin condiciones, contrato, ni letra pequeña. Porque yo, merezco un corazón a-u-t-é-n-t-i-c-o.
Y es que, cuando aprendí que "coraje" significaba "echar el corazón por delante", entendí que el amor era eso:
Un acto de coraje.

Y que, por encima de todo, todos merecemos a una persona que eche su corazón por delante, con valentía, junto al nuestro.




"Y entonces, cuando estés enamorado de ti mismo... Cuando te entiendas... Cuando te mejores... Cuando aprendas... Cuando te hayas construido a ti mismo... El amor llegará para construirte con alguien más" 
(John Lennon)