domingo, 25 de diciembre de 2016

(Te) Recuerdo





Recuerdo perfectamente la primera vez que te vi.
Como me ganaste a base de yogures en vaso de cristal
y como bailabais vuestra canción, "Another Day in Paradise".

Recuerdo cuando íbamos al parque con la bici o a la playa con el balón de fútbol.
Nuestras carreras por la orilla de Samil
y tus entrenamientos en Panxón.

Recuerdo tus sábados en casa con tu cigarro, tu vino y el periódico en mano.
Cuando me venías a ver jugar y después me explicabas mis fallos y mis aciertos.
Buscaba tu sonrisa al sacar el balón sobre la línea.

Recuerdo esos fines de semana de patatillas, queso, cervezas y fútbol.
Nuestros saltos en el sofá, ya sea por un gol o por un error clamoroso.
Cuántas patadas se llevó esa mesa y cuántos vasos te tiré por sentirlo demasiado.

Recuerdo nuestros piques a la videoconsola.
O a las cartas, o al parchís, o al Trivial.
Y tus halagos cuando dibujaba o hacía radio con aquel pequeño radiocassette.



Recuerdo tus historias de juventud.
Tus fiestas, tus ligues, tus majaderías y tus fotos.
La enseñanza de tus errores para que yo no cometiera los mismos.

Recuerdo tus bailes en el salón con la niña guapa de la casa.
Da igual que sonara Phil Collins, los Beatles o Santana,
tú querías bailar y ella danzar sobre tus pies.

Recuerdo tus enfados por mis tonterías y por llegar tarde.
O por mis malas notas. O por hacerle bromas pesadas a mi hermana.
O por no esforzarme y priorizar cosas que no eran prioritarias.

Recuerdo nuestras vacaciones.
Aprovechabas la oportunidad de enseñarme a competir,
ya fuese fútbol, natación, baloncesto o judo.



Recuerdo tus paellas de domingo y pelearnos por el socarrat.
Tus conversaciones en valencià del que solo aprendí los tacos.
O que, orgulloso decías, que con 12 años ya era más alto que tú.

Recuerdo la fatídica noche. El silencio. Las sirenas.
El llanto inconsolable de alguien en la cocina. Era yo.
Tu imagen. Tus últimas palabras. Tu última nota. Tu adiós.

Y te recuerdo. Y te recordamos.
Siempre y sobretodo en estas fechas.
Te fuiste tal cual viniste.
Sin saberlo, sin quererlo, en silencio.

Aunque ya nada pueda devolvernos los días del esplendor en la hierba
y de la gloria en las flores, no debemos apenarnos. Al contrario, tenemos que buscar gozos en el recuerdo. 

William Wordsworth

lunes, 19 de diciembre de 2016

Rock, corazón y letras

Da gusto saber que tu pequeño rincón, el cual debería darle más actividad, va creciendo poquito a poco y cada vez se suman más amigos que quieren darle rienda suelta a su corazón.
Hoy os traigo a una de esas personas que nada más conocerlas, las tienes que querer, ya no por su forma de ser, sino porque ve la vida desde el mismo lado del prisma que tú.
Con todos ustedes, Frantxu Martínez Zapata.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Carta a Agnes



Querida Agnes:



Odio las (putas) despedidas.

Llegaste un 28 de mayo trayéndome la primavera.

El viajar nos unió, y abrazándote por Príncipe supe que te harías grande.

Le eché morro, para que engañarnos. Esa noche sí que fui valiente, y está claro que la valentía trae su recompensa. 


Tal vez si yo no hubiese sido tan descarado después no hubiese habido:

Cervezas vi(vi)endo el fútbol.

Mil historias sobre viajes, el deporte, la vida y ese jefe que no echarás de menos.

Cenas en el "100 Montaditos".

Sentados hasta altas horas en tu portal, bendito portal.

Traer dulces para ti, eres mi rincón favorito de Madrid.

Paseos por el puerto comiendo un helado.

Darme palizas jugando a los bolos.

Quemarnos un poco en la playa, mientras escuchamos Lostprophets, Simple Plan, Passion Pit, The Hunna...



Sacándome fotos mientras atrapas un Krabby.

Y todo lo que hemos tenido que dejar pendiente: los partidos de basket, los viajes a Oporto, el concierto de "El Síndrome de Penny Lane"...

Fuiste por momentos mi chaleco salvavidas, mi balsa en medio del océano, mi flotador en la piscina, mi colchón en la caída.

Cambiaste mis días, cambiaste mi verano, me cambiaste a mí. 
El bueno de Po no será los mismo sin ti.



Tu ibas abriendo las alas, yo me intentaba rendir, otro verano se acaba, Vigo-Madrid.

Te vas un 1 de diciembre anticipándome el invierno.

Vigo se hace un poquito más gris si tú ya no estás aquí.

Ya sabes que la suerte no es tenerla, sino tenerte.

Y aquí te espero, en nuestras playas, en nuestras calas, en nuestro puerto, en nuestras terrazas.

Iré a visitarte. Lo prometo. Hazme hueco.

Ahora, al igual que Leiva (gracias por las ideas), yo tengo a mi "Lady Madrid".




"Tomar una cerveza contigo en el bar más cutre de la ciudad también es viajar" 
(Defreds)