sábado, 12 de noviembre de 2016

A veces perderse es encontrar el camino


Hoy tengo el privilegio de contar con la colaboración de un auténtico crack, un amigo, un hermano. Si yo empecé en este mundillo, en gran parte fue por culpa de él. Gracias por todo, Sergio Fajardo.
Su blog personal está en reformas, próximamente podréis disfrutarlo.

Y ya de paso contarles que participa en una antología benéfica de 13 relatos variados, enfocados a la interculturalidad, promovido por Allende Mundi, una asociación que pretende impulsar la convivencia intercultural a través de la educación, el deporte y la cultura.

Pasen, lean y disfruten, es un auténtico genio.

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Tenemos la sensación de que perder o perdernos es siempre negativo. A veces es necesario perder para aprender a ganar. A veces es necesario perdernos para encontrarnos. Alguien que siempre gana nunca valorará las victorias y alguien alegre puede ser mucho más dañino que alguien moralmente hundido.



Cómo bien dice Don Albert Espinosa: “Tener pérdidas significa arriesgarse; equivale a estar vivo y eso es ser feliz”. Os lo dice alguien que ha perdido innumerables veces y piensa que cualquier pérdida es una ganancia, por dolorosa que sea.

Perder el miedo es ganar valentía.

Perder la vergüenza es ganar desparpajo.

Perder un tren es ganar el que vendrá después.

Perderte la película que más deseabas ver de la cartelera es ganar tiempo que podrás aprovechar para cualquier otra cosa. Puede que sea una señal de la vida para que inviertas tu tiempo en otras cosas. O simplemente estás destinado a ver otra película que a lo mejor, por cosas del destino, te llega a gustar más.

A veces perderse, es encontrar el camino. A veces perder unas cosas es ganar otras.



Me perdí en tus labios y encontré tu sonrisa.

Me perdí en tu mundo y encontré el mío.

Me perdí en tu cuello y encontré tu placer.

Me perdí entre tus sábanas y encontré el recorrido perfecto por tus piernas.



Me perdí en tus caderas y encontré un pasadizo secreto que me llevaba a la lujuria.

Me perdí donde solíamos ir a matar el tiempo y me encontré con la soledad.

Me perdí, te perdí, me encontré y la encontré.

A veces perderse es encontrar el camino, pero no olvidemos que todos los caminos tienen piedras y sólo hay que saber cómo tropezar. Hay tropiezos bonitos, cómo aquellos de las películas en los que acaban dos futuros enamorados recogiendo papeles del suelo. Hay otros dolorosos, cómo aquellos que nadie queremos recordar. Al fin y al cabo para vivir, hay que tropezar una y mil veces. Piérdete mil y un días por las calles de tu ciudad y encontrarás tu lugar idóneo. Sólo tienes que ser paciente. Las mejores cosas llegan sólo para quien sabe perder y esperar.



“Habrá épocas en las que sólo perderás, así que recuerda que hubo épocas en las que sólo ganaste” –Albert Espinosa

2 comentarios:

  1. ¡Gracias por dejarme formar parte de esto! Te vienen cosas bonitas y me alegra saberlo. Disfruta todo lo que te vendrá hermano. Eres grande.

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    1. ¡El placer es mío hermano! Cuando quieras, esta es tu casa. Gracias por tanto, ojalá tú y yo algún día bajo los focos, Don Fajardo de La Mancha ;)

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